sábado, 26 de noviembre de 2011

Y ahora tenemos una revolución, porque veo la cara de lo que vendrá


El Pacifismo como esperanza, es un pretexto para la no acción, es una forma de cobardía. La acción política como medio, estructura una brecha más allá de lo someramente teórico, lo que sea hecho hasta ahora es teatro en vez de actos que conlleven a una legítima construcción de lo que el movimiento estudiantil Debe ganar; se hace teatro por miedo a la realización del fausto cultural estudiantil. En palabras de Alika “sin trabajo, sin techo, sin esperanza, no voy a quedarme a ver qué es lo que pasa, “La Reivindicación política de un movimiento que fluctúa en el tiempo como una veleta al aire suelto –a manera de sonar romántico- comienza de nuevo con la afinación de su estructura. La estética hegeliana, muestra como la construcción de lo humano, tiene un valor significativo, mayor al de la belleza natural, dado a que la magia que se aplica en la creación de lo humano concibe lo bello desde la fuerza del espíritu, es por eso que el génesis de lo que Latinoamérica propende sobre su educación comienza a tomar un cálido rostro de lo bello, el espíritu de su incertidumbre muestra como su potencial intelectual y académico ha comenzado a crear un cuerpo latente. Sus ojos, señalan el horizonte a seguir contrario de un sistema que solo ha logrado generar vacilación en una juventud posmoderna; unos brazos que logran forjar el mañana, no como solución, si no como fortaleza de los sueños; un corazón que agrupa la hermandad de las naciones; unas piernas que caminan en la inclemencia del frio de los andes, en el susurro del viento cálido de la Patagonia, que no se detiene por la humedad del amazonas o por la altura del salto del Ángel, que logra refrescarse en el mar Caribe para renovar sus impulsos, y una boca que se arma para gritar: LATINOAMERICA UNIDAD VIVE!

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