Y los comentarios, y las críticas,
y las malas intenciones de la gente, y la negación de ciertas personas a conocer
cuál es mi voluntad, cual es mi accionar , mis sueños, mis metas etc… me hacen
salir hoy a escudar lo que considero soy
Yo. No soy fácil de llevar, no soy fácil de entender, soy un sujeto que tiene
mil peros para las cosas; observo desde varios puntos y muchas veces ninguno me
gusta.
A veces – y parece ser una constante
– parafraseando a Cortázar, me canso de ser lo que soy: un sujeto bipolar,
desordenado, hablo más de lo que puedo escuchar, prepotente, orgulloso,
incumplido. Un montón de defectos que sobresalen a mi personalidad, que están marcados
en mi carácter; defectos que le han causado daño irreparables a ciertas
personas, que se han sentido como puñaladas en el alma, personas que hoy amo ,
pero mis errores se convierten en Causa y Efecto. Sí, lo acepto – no quiere decir
que eso me haga sentir mejor u orgulloso de ello- tan solo mi forma de ser no
es la mejor en la conexión con otros sujetos…
Muchas veces, en la soledad
de mi cuarto, en el silencio de la oscuridad, en la compañía de eso que soy y
me molesta, reflexiono – supongo- sobre esto, sobre el dolor que he causado,
sobre lo prepotente de mi ser…Y a mí 25 años siento el espíritu con una llama
de fuego a punto de extinguirse …
Esbozando mis defectos, también
reconozco lo que soy en términos positivos, y es acá donde deseo detenerme y exponer:
Hoy dado al camino que elegí en mi vida laboral, social y académica me he
ganado enemigos – no más de los que sé que me iré ganando- personas que no gustan de mi forma de hacer
las cosas, de mi manera de leer y entender el mundo, esas mismas personas que
desconocen cuál es esa voluntad, cual es esa intensión; personas que a merced
de su incapacidad de realizar acciones grandes entorno a las esferas en las que
me muevo, acuden la calumnia como única salida cobarde, de desprestigiar lo que
soy, y lo que con amor y sacrificio he construido…
Personas que en ciertos
espacios me ven como un enemigo, sí, y cómo un enemigo difícil de vencer con las
mismas reglas del juego, y por eso acuden a hablar tras mis espaldas, de proyectar
una imagen de la cual desconozco, la cual no soy.
Personas que a través de sus
discursos seudo ético-morales, y bajo una cortina de revolucionarias pedagogas,
difaman de mi ser bajo su incapacidad sustancial de crear , acudiendo a ver
en mi un antagonismo bajo el papel de víctimas, abogan a la misericordia, a la lastima, para embellecer sus discursos
amarillos…
Personas que bajo su miopía-
y no solo visual– no ven más allá de lo que su entorno les muestra , que
desconocen de muchas cosas, pero que están en el papel de hablar todo bajo el
supuesto de “yo creo”, que comenzaron a tener vida a partir de la confluencia
de voluntades que partieron de una idea, de un sueño , y de un proyecto – escrito
y sustentado- al cual le aposte años de mi vida, años de pensar, de estudiar,
de leer…Defensores de la vida no humana que surgieron como un boom mediático, que hoy dicen entregar la
vida por otros seres, cuando hasta hace un año atrás éramos pocos en Copacabana
los que nos colocábamos la camiseta por defender la vida y la dignidad de otras
especies… Individuos que no ven más allá
de la lectura asistencialista de las organizaciones…Hoy les quiero decir que
gracias a mis ideas, a mis sueños, y a mis proyectos tienen una vida.
La prepotencia se me marca
aun en este escrito que hoy hago, el dolor también, máxime cuando lo que me llevo
a redactar esta inflexión son las calumnias de plantear que he usurpado ideas de otros, que me he escamoteado
proyectos de otros: déjenme decirles, que no tengo ningún dote artístico, pero
si tengo cientos de ideas en mente que he desarrollado, y que pretendo
desarrollar en la duración de mi existencia, y de los medios factibles que
tenga para realizarlos. He abandonado proyectos, sí, y algunos los he sentido como
una extremidad mía, como un apéndice pero los abandono porqué ese apéndice comienza
hacerme daño, o simplemente funciona con otras lógicas que no estoy dispuesto a
abanderar.
Escribo para no ahogarme, y
escribo porque si no lo hago, estaría mostrándome como un cobarde, me estaría
comportando al nivel de aquellos que menciono arriba y que cada uno sabe en qué
momento identificarse en este escrito, pero escribo con la única razón de hacer
catarsis, de descargar eso que no se me es tan fácil expresar verbalmente, pero
que a través de las letras siento que es mucho más claro…
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