Hoy está en boca de no solo toda Colombia, si no de
Latinoamérica y del mundo entero las negociaciones del gobierno colombiano, con
la guerrilla de las FARC-EP que por más de medio siglo ha desangrado el país
(eso afirman algunos).Para comenzar dejemos varias cosas en claro: La Paz como
valor y derecho abstracto – por más que una constitución la consagre como
derecho fundamental- es una construcción que va mas allá de la simple
tipificación normativa- esta debe partir de simples y concretos parámetros, de acuerdos de ambas partes – la sociedad
civil como actor – que garanticen en el ejemplo concreto de Colombia, unos
mínimos de respeto, frente a la distribución de la riqueza y las tierras, unos
niveles de participación extendida a ex guerrilleros-llegándose a la paz- y uno
abismo no tan desorbitantes de desigualdad como la que nos postula en el tercer
país más desigual del mundo, o como lo muestra un informe del PNUD que muestra el
Gini en 0,55.
La paz en
Colombia como la percibimos algunos, va en vías de una simple construcción
normativa – escrita- , no estoy reforzando el argumento del Ex presidente
Álvaro Uribe Vélez cuando afirma que “Es un error pensar que el único camino
para la paz es el Dialogo” – por cierto, a veces creo que Uribe ha logrado
hacer una perversa lectura de Carl Schmitt -
pero sí creo que falta aun un aire, y ese aire es el asunto de la
sociedad civil como eje trasversal en la lectura de lo que ha sido por más de
50 años de conflicto como actor y victima de esta construcción conceptual, y
desastrosa que es la guerra.
Solo falta esperar que madure estas discusiones en
Oslo, a merced de que no aparezca un Black metal satánico nazi (Un buen amigo
un día me lo dijo), y se inmole en el lugar de la mesa de diálogo, o entre con
un fusil y termine de joder mas el país.
Lo que
me llama la atención y me conllevo a escribir estas líneas es un ejemplo que
pude ver de lo que ha logrado la Izquierda del país Vasco, y es como la izquierda
Abertzale pasó de tener 5 escaños en el parlamento vasco en las elecciones del
2011 a 21, constituyéndose en la segunda fuerza política más importante de
Euskadi. Pero
se preguntaran ¿esto gracias a qué? Pues bueno, la respuesta está en que la
Izquierda Aberzale fue la que hizo el llamado a la ETA de dejar la lucha armada
y dejar de lado las armas para reincorporarse a la vida civil. Estos 21 escaños
de manera simplista – no entrare hacer un análisis profundo coyuntural y ni
mucho menos electoral – muestra como el pueblo Vasco premio a quienes fueron
los principales comprometidos por un cambio y por la construcción de la paz, La
izquierda de Euskadi ha tenido por años que aguantar la presión de los otros
partidos y del gobierno nacional, ya que muchos de sus integrantes han sido
catalogados como colaboradores de Euskadi
Ta Askatasuna (ETA).
A mi parecer la convicción y la constante lucha en
la construcción de una izquierda consiente y consistente es lo que ha logrado
arrojar estos resultados en el parlamento vasco. Caso totalmente diferente a lo
que vemos en Colombia.
La izquierda colombiana, que ya no es la izquierda,
si no “las izquierdas” colombiana, unas versadas por el régimen partidista,
otras por el sustento social, y la otra por virtudes de los AK- 47, han sufrido
medio siglo de exclusión y de exterminio (caso concreto la UP), pero a manera
de lector romántico del trasfondo histórico colombiano, hasta la UP solíamos
hablar de La Izquierda Colombiana, hasta que el MOIR se ha ensalzado como única
izquierda conocible y posible en Colombia utilizando La membrecía de lo que un día
fue el PDA para desmentir y destruir la congruencia de otros sectores de la
sociedad civil vinculadas en un cambio, prospectivo y no solo coyuntural de las
lógicas contractuales colombianas.
Pero logrando crear un paralelo comparativo entre la
Izquierda Colombiana, y la Izquierda de Euskadi, las diferencias son notorias:
La izquierda democrática colombiana – está bien, el MOIR- ha logrado crear un
ambiente tenso en los militantes de esta nueva fuerza de izquierda social,
arraigada en el trabajo de base antes que el burocrático, como simples
colaboradores de esa Izquierda Marxista que escriben y describen de la forma
más sombría y macabra – en términos de Bukowski- la lucha de clase con los
pinceles de sus AK-47, alejando cada vez esa masa turbia e ignara colombiana,
que ve a estos poetas malditos como el único problema de este país, agudizando
de manera desbordada la brecha y la tensión de los si simpatizantes y los no
simpatizantes. Caso contrario de los Vascos que logro hacer un llamado abierto
y comprometido con la ETA, llegando a ser premiados en el rumbo de la política
a través de lo político.
Por eso “las Izquierdas” Colombianas, más que buscar
un discurso unificado - sus bases ideológicas se lo impiden- debería de tener
un discurso en pro de unas metas y unos fines que conlleven a erradicar esa
carrera de descrédito de unas y otros ¿Dónde quedo esa construcción de país de
manera alternativa?
Hemos copiado casi todo de Europa ¿Por qué no nos
aventuramos a copiar este ejemplo de la Izquierda Abertzale y la ETA? ¿Qué pasa
con la construcción ideológica, semántica y operativa de esa Izquierda
Colombiana?
Como dice otro muy buen amigo…Vencer o MOIR.
Jonathan Chaverra.

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