El hedonismo, solución intermitente a
la conformación de una nueva rehabilitación de la amistad,
y de un nuevo proyecto político, de reflexión ante el individuo.
Mecanismo defensor de la postura libertaria, frente a la coercividad de la
represión de la voluntad humana que ha sido apaciguada por agentes externos,
que han devorado las ansias internas de volar, escondida bajo el manto de la moral
social y de las buenas y sanas
costumbres. Moral que detiene los impulsos no coyunturales de la imaginación.
Un mayo del 68 envuelto en sed. Sed de cambio, de vientos de libertad, de aire
que susurra al oído lo que en otro hemisferio se están pensando. Sacrilegios de
falsas conductas, salvación de destinos herejes, lugares idealizados por la
esquematización y verticalidad a la que se ha sometido al hombre; desde Pedro y Pablo, pasando por Constantino, hasta llegar a Benedicto
XVI, el mundo no muestra signos de desvelarse, añorar un mañana. Un ocaso que
ha de estar del otro lado de la realidad que muestra el espejo. Descubrir en un
animal, lo que representa su existir y vivir, que se enfrasca en el burdo
sentido que sea creado, de solo existir, sentir, a merced de la libertad y del
instinto. Un la luz que encamina una situación de vivir, ¡Vaya! Ninguno de los
hijos del reino animal necesitaron de esa luz del aufklarung, como para convertir tus ideas en basura no reciclable;
recordar tu condición de sentir y existir; transformado en placeres que te encierran en
un éxtasis de sensaciones, sensaciones que deseamos vivir sin desistir, tu
principio es vivir, tu propósito romper con lo que ellos ya pensaron por ti. A esa
pregunta macabra de la Filosofía ¿Cuál es el mejor sistema de gobierno? La
respuesta no ha de ser esa misma que encarcela nuestros mismos placeres,
nuestros mismos sueños, mentes
inconclusas, creaciones insatisfechas, lógicas programadas que censuran tu libertad,
zombis diurnos, que camina en las grandes avenidas, sin futuros, vulneradas sus
emociones a los medios depravados que consumen la energía del desosiego. ¡Despierta!, ¡Sueña!, ¡Crea!; imagina que eres
tú frente a ese dragón, y como en los cuentos, vencerás sin temor… Es un asunto
de sentirlo, más que de verlo…
(Jonathan
Chaverra)
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