martes, 13 de noviembre de 2012

Una leve mirada hedonista de la liberación: pensarnos en otras lógicas


El hedonismo,  solución intermitente a la conformación de una nueva rehabilitación de la amistad, y de un nuevo proyecto político, de reflexión ante el individuo. Mecanismo defensor de la postura libertaria, frente a la coercividad de la represión de la voluntad humana que ha sido apaciguada por agentes externos, que han devorado las ansias internas de volar, escondida bajo el manto de la moral social  y de las buenas y sanas costumbres. Moral que detiene los impulsos no coyunturales de la imaginación. Un mayo del 68 envuelto en sed. Sed de cambio, de vientos de libertad, de aire que susurra al oído lo que en otro hemisferio se están pensando. Sacrilegios de falsas conductas, salvación de destinos herejes, lugares idealizados por la esquematización y verticalidad a la que se ha sometido al hombre; desde  Pedro y Pablo, pasando por Constantino, hasta llegar a Benedicto XVI, el mundo no muestra signos de desvelarse, añorar un mañana. Un ocaso que ha de estar del otro lado de la realidad que muestra el espejo. Descubrir en un animal, lo que representa su existir y vivir, que se enfrasca en el burdo sentido que sea creado, de solo existir, sentir, a merced de la libertad y del instinto. Un la luz que encamina una situación de vivir, ¡Vaya! Ninguno de los hijos del reino animal necesitaron de esa luz del aufklarung, como  para convertir tus ideas en basura no reciclable; recordar tu condición de sentir y existir;  transformado en placeres que te encierran en un éxtasis de sensaciones, sensaciones que deseamos vivir sin desistir, tu principio es vivir, tu propósito romper con  lo que ellos ya pensaron por ti. A esa pregunta macabra de la Filosofía ¿Cuál es el mejor sistema de gobierno? La respuesta no ha de ser esa misma que encarcela nuestros mismos placeres, nuestros  mismos sueños, mentes inconclusas, creaciones insatisfechas, lógicas programadas que censuran tu libertad, zombis diurnos, que camina en las grandes avenidas, sin futuros, vulneradas sus emociones a los medios depravados que consumen la energía del desosiego.  ¡Despierta!, ¡Sueña!, ¡Crea!; imagina que eres tú frente a ese dragón, y como en los cuentos, vencerás sin temor… Es un asunto de sentirlo, más que de verlo…
                                                                                   (Jonathan Chaverra)

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