Por estos días se ha podido
a preciar en la opinión pública del Municipio de Copacabana planteamientos
diversos acerca del tema de la movilidad, las cuales son opiniones que se han quedado en estados
mentales difusos que no pasan a otro plano del simple hecho de ser opinión. Es
válido entenderlo como opinión pública, no por ser el público quien es quien
la emite, sino porque se ubica en el
marco de la Res Publica, de lo que nos compete a todos. Pero que gozan de ser
una crítica de la política por lo político- en un momento coyuntural a puertas
de los comicios electorales locales- orquestada por creadores de opiniones
difusas y confusas sin mucho o nulo fundamento y que no ayudan de manera
participativa, concertada, debatida y estructurada a encontrarle respuestas claras
a esta problemática.
El momento, creería en principio,
que está en su punto para generar un debate de plaza pública, un debate que
logre agrupar sectores y posturas frente al tema de la movilidad en nuestro
municipio. Pero existen dos problemas: el primero es que los debates de plaza
pública quedaron superados por la historia y los miedos al antagonismo, y un
segundo problema obedece que quienes han puesto en la agenda ciudadana el tema
lo han desvirtuado al punto de entender que: La semaforización es sinónimo
movilidad sostenible. Por ende no hay condiciones para que ello se realice.
Pero este no es el tema
central de análisis de este escrito. Lo que conlleva a escribir estas líneas
está motivado por el asunto de dar nociones para entender que el problema que
hoy se muestra en su clímax – digamos que es este- no es un problema que es de hoy, si no que
existe una cadena de sucesos o de momentos en la historia de nuestro municipio
que han conllevado a que se muestre hoy la punta del iceberg.
Comencemos
con varios elementos:
¿Se ha preguntado usted por qué
en Copacabana se cuestiona tanto el tema de la movilidad como si fuese un
asunto del hoy? La respuesta a esto se puede encontrar en lo antes dicho:
estamos a puertas de las elecciones locales, y los bandos están marcados. Pero
este tampoco es el foco de interés de estas líneas. Existen dos elementos iniciales
que considero yo, son fundamentales para comprender el caos que se está
presentado en nuestro municipio frente al tema de la movilidad: El diseño de nuestro municipio y la falta de acciones estructurales para
soluciones a estos en el tiempo. El primero establece la problemática en la
carencia de fuentes viales o vías que posibiliten la circulación de vehículos
en sentidos diferentes y que además conecten barrios y veredas sin tener que
atravesar el centro del municipio; súmele a esto, que para ingresar a nuestro
municipio se debe ir hasta el extremo de este, recorrerlo todo y llegar a su
destino. La carencia de vías de nuestro municipio hoy es el punto más álgido.
El segundo obedece a que conociendo – o por lo menos entraría uno a creer- que la dependencia de Planeación tienen la
función de proyectar el municipio en su conformación y diseño socio espacial, esto
corresponde a darle respuesta a un asunto técnico, político y administrativo -
refiriéndome simplemente desde la consolidación de la ley 152 del 1994 y la 388
del 1997 como para entender un poco el marco legal básico – pero han estado en
la función de ser una despensa de licencias de construcción.
Este segundo elemento se le
suma una causa externa del problema – a veces planteado como ventajas- la
conurbación a la que está sujeto nuestro municipio con el área metropolitana :
esto ha traído consigo una burbuja sobre el “boom inmobiliario” desde ya casi
15 años; construcción de grandes conjuntos residenciales y aumento de la
población significativamente en un entorno socio espacial que no logra conectar
la realidad estructurante a los posibles problemas a futuro, es decir, carencia
de planeación urbana . Se preguntara: ¿qué tiene que ver la construcción de
viviendas con el tema de movilidad? La respuesta es simple: Todo.
El aumento de conjuntos
residenciales en nuestro municipio, trae consigo el aumento del parque automor
a transitar sobre vías que fueron diseñadas para los precarios sistemas de
movilidad que había para 1835 – 1900. El ejercicio que Copacabana tenía que
emprender desde hace aproximadamente 50 años atrás era pensarse en el
crecimiento que iba a tener, concebir la progresión geométrica de la población,
y establecer acciones de diseño. Pero no fue asi, evidencia de ellos las vías
que tenemos para una población de aproximadamente 70 mil habitantes, 23.000
viviendas, y aproximadamente 18.0000 automóviles. Eso está generando un caos en
lo que percibimos.
Pero
el problema sigue siendo mucho más hondo:
¿Qué entiende usted por
Movilidad sostenible, por desarrollo y por espacio público? Parece ser que hoy
las administraciones municipales de los últimos 15 años no han podido articular
estas 3 premisas del Desarrollo de un territorio. Sujeto a la lógica de un PBOT
del año 2000 este ha sido entendido como una monografía que abarca la explicación
de los territorios en la distribución de los usos de suelo y en la configuración
económica de las realidades confluyentes de este.
¿Qué acciones nos
planteamos? ¿Qué soluciones proponemos? De
entrada diría yo que discutir frente a la sincronización de un semáforo no es
el foco de discusión, ya que la función de un semáforo es regular la circulación
de vehicular (si es un semáforo vehicular) y si es peatonal de igual medida es
regular el tránsito de personas en las intersecciones viales. ¿Dónde dice que
un semáforo le dará respuesta al problema de movilidad? ¿No cree que esos
generadores de opinión herrada y confusa, quieres es desvirtuar la discusión sobre
otros interés? Piénselo.
Pensarnos en este problema
es pensarnos en la problemática energética y medio ambiental que acarrea este asunto,
veamos: El aumento de
viviendas conlleva por ende al aumento gradual y sistemático de automotores, lo
que en cierta medida aumenta las emisiones de C02: un auto que recorre 50km al
día, emite 9,5 kg de C02, lo que hace que 100 carros que se movilicen al día
hacia Medellín emiten 950 kg, de C02. Entonces la pregunta que surge es ¿a qué
Territorio Socialmente Responsable le está apostando Copacabana? Y para
comenzar a pensar en la posible respuesta surge una pregunta transversal ¿Cuál
es el papel de las instituciones responsables de esto? Visto Copacabana desde
el enfoque de TSR (Territorio Socialmente Responsable) este no está encaminado
en estos principios, que oriente al ciudadano para que adopte una vida menos dependiente
al automóvil, que a la final es este el objeto claro del problema.
Entendamos
de que hablamos cuando nos referimos a Movilidad Sostenible:
En principio, cuando nos
referimos a la movilidad urbana sostenible estamos haciendo referencia a los
problemas que trae consigo el incremento del uso del vehículo automotor de carácter
particular frente a las problemáticas medio ambientales y socioeconómicas que
este conlleva. Pensar en movilidad sostenible, es pues, pensar en las
soluciones a este problema producto de la segunda mitad del siglo XX.
En este cuadro podemos entender
de manera local, cuales son las problemáticas a nivel se sostenibilidad que
trae la movilidad en este caso para el municipio de Copacabana.
Ahora bien, ¿qué
alternativas reales se deben pensar en un municipio como Copacabana que le dé
respuesta efectiva y asertiva al tema de la movilidad?
Acá enumerare algunas de las que considero:
1-
Cultura
Ciudadana: Este es el inicio de problema, y el inicio de la solución.
Cuando se habla de cultura ciudadana para los problemas asociados al tema dela
movilidad, se plantea sobre el uso responsable de los vehículos, y sobre la
responsabilidad a la hora de estar en la vía. Si usted vive en Copacabana y
como ejemplo, va del barrio la Asunción hasta el Parque Principal para realizar
una compra, usted está siendo uno de los actores que complica la movilidad en
un tramo que no supera el kilómetro y que puede ir a pie, o en bicicleta. En igual
forma, si usted no respeta los pares, no respeta el peatón, no respeta el
ciclista, ni los animales que transitan la vía reflexione y entienda que el
problema va en usted y no en un semáforo.
2- Promoción del uso de vehículos alternativos: Y
no es un secreto que hoy las grandes ciudades que sufren este problema estén invirtiendo
en la promoción de la bicicleta como medio alternativo, saludable y eficiente
para darle respuesta a la necesidad de movilizarnos y de desplazarnos. El uso
de la bicicleta para la movilidad urbana sostenible se es pensable en
recorridos que van de los 0 a los 15 kms – usted como habitante de Copacabana para
ir del Barrio Machado al Barrio San Juan, lo realiza en un recorrido de 11 kms
aproximadamente-. Entonces ¿Cómo usted como ciudadano le va a aportar a la
movilidad? Recuerde que también es compromiso suyo. “Al ciudadano no hay que convencerlo;
tiene que vivir la experiencia. Dirá Pedro Bravo Periodista y autor experto en
movilidad (España): “La gente cambia de cultura cuando descubre que es
más conveniente y cómodo usar la bicicleta y no usar el carro particular.”
3-
Ampliación
de la malla vial: y de entrada diré que es un temor que ningún
mandatario quiere correr, primero por qué obedece a la compra de predios,
segundo porque puede desbordar la capacidad adquisitiva del municipio en términos
financieros. Pero es algo que se debe hacer. Sepa muy bien por quien va ejercer
su voto, y si este le da respuesta a temas de fondo, y no a paños de agua tibia.
4-
Unificación
de la planeación urbana y la movilidad: Y este es uno de las
soluciones que se plantea de manera externa. Mientras que el área metropolitana
del valle de aburra siga concibiendo la estructura precaria de usos de suelo
donde al norte está ubicada unos usos, y al sur otro, esta conllevara a los
problemas que usted ve por ejemplo en el metro: el caos de que entre las 5:00
am y las 7:00 am toda la obra de mano del área metropolitana se desplaza de
norte a sur. Y de 5:00 pm a 10:00 pm esta mano de obra se desplaza de sur a
norte, igual pasa con el tema de los trancones en las vías en horas “pico”. Los
equipamientos, la actividad económica, las viviendas etc deben estar en un
rango de acción exequible en bicicleta o a pie, que generen conexión fácilmente.
5- Medidas de índole fiscal: Copacabana
fuera que ya sabemos que no goza de una buena malla vial amplia que permita la armonía
entre peatones, ciclistas y automotores, se le suma el problema que las
personas dejan el auto sobre cualquier punto de la vía. En este tema el rescate
del espacio es fundamental, y la ubicación de parquímetros en ciertas zonas se
hace obligatorio, obedecer a los comentarios sobre: “Copacabana no tiene donde parquear
un carro, no puede ser una excusa para posibilitar que exista la disminución del
espacio público aprovechable para la ciudadanía. si usted ha de usar el espacio
público para dejar ahí su bien jurídico, por ende pague por el uso de ese
espacio.
Pensar cómo solucionar la problemática
que hoy se plantea Copacabana, debe ser un ejercicio concertado, un ejercicio
de debate en los términos propios, con argumentos fuertes y con visión de territorio.
Copacabana necesita de un debate serio, de una propuesta de territorio seria,
pero se puede llevar en la medida que asuma usted el tema como un actor que es solución
y problema a la vez. La salida no está solo en la función del Estado como papá
que solucionara todo, si no en un ejercicio de entenderse como propositivo
desde su rol de Ciudadano.
Por último, si usted después
de leer esto considera que el problema es la semaforización del municipio es el
mayor problema respecto a la movilidad, entienda que hay problemas de orden más
profundo que necesitan ser colocadas hoy en las agendas públicas para una
pronto respuesta, que necesitan ser debatidas con argumentos y criterios. No
haga el ejercicio de multiplicar las palabras carentes de fundamentación de algunos
creadores de opinión falsa.
Jonathan Chaverra

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