sábado, 16 de mayo de 2015

La manipulación de la Opinión pública como estrategia de desviación del interés nacional: La libertad de los ex jefes paramilitares en el marco de las elecciones locales del 25 de Octubre.

Hoy el país está conllevado a pensar en pro de las negociaciones entre las FARC-EP y el Gobierno Colombiano en la Habana; y digo “conllevado” apoyándome en la tesis del Politólogo Italiano Giovanni Sartori sobre la sociedad teledirigida, donde hoy – equiparando esta tesis al plano de la realidad colombiana- los medios de comunicación, los gestores y creadores de opinión han de direccionar su foco de interés sobre lo que pasa específicamente en este tema, creando distractores que generen descuido en otros temas, que en principio, diría yo son aún más preocupante que lo que esté pasando en la Habana. Creando así todo un telón para alejarnos de otras realidades aún más preocupantes.

Hoy todo el país se encuentra en una sinergia entre pros y contra frente al tema de cómo van los diálogos de paz, de la importancia de llegar a la paz para Colombia, de que el gobierno le va a entregar el país a las FARC-EP, etc... Infinidades de posturas de diferentes sectores del país. Pero la pregunta es: ¿Cuantas de estas opiniones que usted hoy tienen frente a esto, son propias del pensamiento abstracto realizado por un asunto de voluntad? La televisión- en este caso como fuente de validación de la sociedad a partir de la supremacía de la imagen – sustrae en los sujetos la posibilidad de pensar libremente y coloca de manera sistemática temas de interés, como ya lo dije, de ciertos grupos. Respóndase la pregunta.

Hoy hay un problema mucho más preocupante que los diálogos de paz en la Habana: En 2014 se cumplieron ocho años de la aplicación de la ley 975 de 2005, más conocida como la Ley de Justicia y Paz. La cual en palabras más, palabras menos dejaría en Libertad a varios jefes ex paramilitares que se acogieron a esta ley, que suma alrededor de 170 solicitudes de estos ex jefes paramilitares los cuales operaban en  zonas como el sur de Bolívar, Córdoba, Santander, Norte de Santander, Atlántico, Tolima, Antioquia.

¿Dónde se encuentra lo preocupante?

Hasta antes de la ley de 975 de 2005 estos jefes paramilitares tenían un amplio rango de acción no solo económica y militar en sus territorios, sino que también tenían una gran influencia en la política local de sus respectivos territorios. Para ampliar este elemento el Profesor James Robinson en su investigación “Colombia another 100 years of solitude” plantea que: “Las élites políticas nacionales que residen en las áreas urbanas, particularmente Bogotá, han delegado efectivamente el funcionamiento de las zonas rurales y otras áreas periféricas a las élites locales. A éstas élites locales se les ha dado libertad para gobernar como ellos deseen e incluso se les ha permitido tener representación en el Congreso, a cambio de dar soporte político y de no desafiar a las élites nacionales. Es esta forma de gobierno en la periferia lo que ha creado el caos y la ilegalidad que ha aquejado a Colombia. Narcotráfico, mafias, secuestradores, guerrillas izquierdistas y paramilitares de “derecha” han ciertamente exacerbado los problemas del país, pero todos los problemas tienen su origen en la manera como se gobierna el país.”

Siguiendo la tesis del Profesor de Harvard, estas “Elite Locales” materializadas en los grupos paramilitares, han tenido, como ya se mencionó, una fuerte influencia en el ámbito político y económico del país, lo que deja un sin sabor y una pregunta realizarnos: ¿Cómo garantizar que estos ex jefes paramilitares no regresen a su territorios y reagrupen sus estructuras criminales para seguir en el ejercicio de captar la economía y la política como lo venían haciendo? Este debería ser hoy el punto de mayor discusión en nuestro país máxime a partir de las declaraciones de Fredy Rendón Herrera alias el “Alemán” quien fue el jefe paramilitar del Bloque Élmer Cárdenas y hoy es uno de los representantes de los desmovilizados de la cárcel de Itagüí: “Llevamos ocho años en la cárcel, ya muchos están pidiendo la libertad y nunca tuvimos un programa de resocialización, a pesar de que insistimos mucho en eso. Lo que hemos hecho fue con ayuda sobretodo de las universidades”. Preocupante.

Lo realmente preocupante es el nivel de influencia que aun estos ex jefes pueden tener de los territorios, de la captación de la para política sobre el Estado, y sobre los problemas que acarrea esto: en términos de garantías, transparencia, derechos humanos entre otros.
Hoy debe haber un gran debate frente a la responsabilidad del Estado de garantizar la seguridad y la transparencia en los próximos comicios, como también resolver inquietudes como las que se plantea alias el “Alemán” frente la carencia de procesos de resocialización a la vida civil.


Volviendo al inicio de este escrito acerca de la tesis de Sartori sobre la sociedad teledirigida, podemos encontrar como ciertos grupos de interés y medios de comunicación han desviado de nuestro interés ciertos temas que hoy nos deben estar preocupando como lo es la Libertad de estos Ex jefes paramilitares, donde el problema reside en que este año son las elecciones de mandatarios locales y concejales, y de cuál será su grado de influencia.  Queda mucho en el tintero por decir, pero plantearse esta problemática es plantearse el desarrollo y la construcción de los territorios azotados por años por estos actores del conflicto. La firma del acuerdo de la Habana para cesación del conflicto con las guerrillas es importante, pero también es importante entender lo que está pasando con estos ex jefes paramilitares frente al Estado, los territorios y la ciudadanía como tal.


                                                                                    Jonathan Chaverra

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