Hoy el país está conllevado
a pensar en pro de las negociaciones entre las FARC-EP y el Gobierno Colombiano
en la Habana; y digo “conllevado” apoyándome en la tesis del Politólogo
Italiano Giovanni Sartori sobre la sociedad teledirigida, donde hoy – equiparando
esta tesis al plano de la realidad colombiana- los medios de comunicación, los
gestores y creadores de opinión han de direccionar su foco de interés sobre lo
que pasa específicamente en este tema, creando distractores que generen
descuido en otros temas, que en principio, diría yo son aún más preocupante que
lo que esté pasando en la Habana. Creando así todo un telón para alejarnos de
otras realidades aún más preocupantes.
Hoy todo el país se
encuentra en una sinergia entre pros y contra frente al tema de cómo van los
diálogos de paz, de la importancia de llegar a la paz para Colombia, de que el
gobierno le va a entregar el país a las FARC-EP, etc... Infinidades de posturas
de diferentes sectores del país. Pero la pregunta es: ¿Cuantas de estas
opiniones que usted hoy tienen frente a esto, son propias del pensamiento
abstracto realizado por un asunto de voluntad? La televisión- en este caso como
fuente de validación de la sociedad a partir de la supremacía de la imagen –
sustrae en los sujetos la posibilidad de pensar libremente y coloca de manera
sistemática temas de interés, como ya lo dije, de ciertos grupos. Respóndase la
pregunta.
Hoy hay un problema mucho
más preocupante que los diálogos de paz en la Habana: En 2014 se cumplieron ocho años de la aplicación de la ley
975 de 2005, más conocida como la Ley de Justicia y Paz. La cual en palabras
más, palabras menos dejaría en Libertad a varios jefes ex paramilitares
que se acogieron a esta ley, que suma alrededor de 170 solicitudes de estos ex
jefes paramilitares los cuales
operaban en zonas como el sur de Bolívar, Córdoba,
Santander, Norte de Santander, Atlántico, Tolima, Antioquia.
¿Dónde se
encuentra lo preocupante?
Hasta antes de la ley de 975
de 2005 estos jefes paramilitares tenían un amplio rango de acción no solo
económica y militar en sus territorios, sino que también tenían una gran
influencia en la política local de sus respectivos territorios. Para ampliar
este elemento el Profesor James Robinson en su investigación “Colombia another 100 years of solitude”
plantea que: “Las élites políticas nacionales que residen en las áreas urbanas,
particularmente Bogotá, han delegado efectivamente el funcionamiento de las
zonas rurales y otras áreas periféricas a las élites locales. A éstas élites
locales se les ha dado libertad para gobernar como ellos deseen e incluso se
les ha permitido tener representación en el Congreso, a cambio de dar soporte
político y de no desafiar a las élites nacionales. Es esta forma de gobierno en
la periferia lo que ha creado el caos y la ilegalidad que ha aquejado a
Colombia. Narcotráfico, mafias, secuestradores, guerrillas izquierdistas y
paramilitares de “derecha” han ciertamente exacerbado los problemas del país,
pero todos los problemas tienen su origen en la manera como se gobierna el país.”
Siguiendo la tesis del
Profesor de Harvard, estas “Elite Locales” materializadas en los grupos
paramilitares, han tenido, como ya se mencionó, una fuerte influencia en el
ámbito político y económico del país, lo que deja un sin sabor y una pregunta
realizarnos: ¿Cómo garantizar que estos ex jefes paramilitares no regresen a su
territorios y reagrupen sus estructuras criminales para seguir en el ejercicio
de captar la economía y la política como lo venían haciendo? Este debería ser
hoy el punto de mayor discusión en nuestro país máxime a partir de las
declaraciones de Fredy Rendón Herrera alias el “Alemán” quien fue el jefe paramilitar del Bloque
Élmer Cárdenas y hoy es uno de los representantes de los desmovilizados de la
cárcel de Itagüí: “Llevamos
ocho años en la cárcel, ya muchos están pidiendo la libertad y nunca tuvimos un
programa de resocialización, a pesar de que insistimos mucho en eso. Lo que
hemos hecho fue con ayuda sobretodo de las universidades”. Preocupante.
Lo
realmente preocupante es el nivel de influencia que aun estos ex jefes pueden
tener de los territorios, de la captación de la para política sobre el Estado,
y sobre los problemas que acarrea esto: en términos de garantías, transparencia,
derechos humanos entre otros.
Hoy
debe haber un gran debate frente a la responsabilidad del Estado de garantizar
la seguridad y la transparencia en los próximos comicios, como también resolver
inquietudes como las que se plantea alias el “Alemán” frente la carencia de
procesos de resocialización a la vida civil.
Volviendo
al inicio de este escrito acerca de la tesis de Sartori sobre la sociedad
teledirigida, podemos encontrar como ciertos grupos de interés y medios de
comunicación han desviado de nuestro interés ciertos temas que hoy nos deben
estar preocupando como lo es la Libertad de estos Ex jefes paramilitares, donde
el problema reside en que este año son las elecciones de mandatarios locales y
concejales, y de cuál será su grado de influencia. Queda mucho en el tintero por decir, pero plantearse
esta problemática es plantearse el desarrollo y la construcción de los
territorios azotados por años por estos actores del conflicto. La firma del
acuerdo de la Habana para cesación del conflicto con las guerrillas es
importante, pero también es importante entender lo que está pasando con estos
ex jefes paramilitares frente al Estado, los territorios y la ciudadanía como
tal.
Jonathan Chaverra
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