Este miércoles, la Corte Constitucional
conocerá la ponencia del conjuez José Roberto Herrera Vergara, quien fue
designado para disolver el empate en el cual quedaron en la última sesión sobre
si las parejas homosexuales pueden adoptar o no niños en Colombia. (Pero
parece ser que la Corte se inhibirá y una vez más, pospondrá
la discusión hasta que aparezca otra demanda)
Mientras los moralistas (Religiosos) se dan
golpes de pecho por negar la existencia de otra tipificación de familia, desconociendo
los casi 8 tipos de familia que existen hoy, acuden a los argumentos que
esgriman de manera pétrea el artículo 42 de la Constitución Política Colombia.
Acuden a la defensa de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes de
Colombia, pero les niegan la oportunidad de crecer en un hogar cuyas condiciones
materiales y psicológicas pueden mejorar su calidad de vida.
Si bien la adopción es uno de los mecanismos para garantizar el restablecimiento de derechos a los niños que les ha sido vulnerado el Derecho de crecer y desarrollarse en condiciones óptimas en el seno de su hogar, hoy aparecen unas “trabas” en el sistema que sumado a la imposibilidad de que las parejas homoparentales puedan adoptar, se convierte en un verdadero crimen, al negarle esta posibilidad al niño de estar en una familia.
En Cifras
El número de niños que fueron adoptados en Colombia se desplomó entre 2011 y 2012 a la mitad: de 2.713 pasó a 1.465. Eso quiere decir cuatro niños menos adoptados cada día. A primera vista se podría pensar que la cifra da para celebrar, pues llevaría a concluir que ya son menos los que necesitan una nueva familia.
Esto dado a los elementos, que han hecho más lentos los procesos de adopción, y por ende constituye un freno a la medida de restablecimiento de derechos por vía adoptiva: Un Fallo de la Corte Constitucional de noviembre de 2011, el cual dice que antes de dar a un niño en adopción se debe intentar ubicarlo en su familia biológica. : Lo Cual hizo que el ICBF interpretara el fallo hasta el sexto grado de consanguinidad y se ha convertido en una especie de coco para los defensores de familia, que son los que deciden si los niños deben ser entregados en adopción o no.
El panorama no parece ser el mejor para los niños, y ojala este miércoles Dios NO ilumine al conjuez José Roberto Herrera Vergara, y deje de lado su subjetividad, y entienda que los derechos de ambas partes merecen un reconocimiento y una materialización en la realización.
Para concluir, todo niño tiene derecho a un hogar y el solo hecho de que sus padres adoptivos tengan una orientación sexual diferente no debería excluir a estos niños de tener una nueva oportunidad para el desarrollo de sus vidas.
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